Miedo a engordar

Nacemos sin detestar el cuerpo. Aprendemos a verlo “feo” por condicionantes de la cultura.
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Por ejemplo, cuando eras niñ@ en la consulta pediátrica, se refirieron a que estabas gordit@. O se burlaron de tu físico en la infancia o adolescencia. Esas apreciaciones pueden ser el inicio del miedo a engordar.
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Los mensajes deben enfocarse en los hábitos y no en el peso.
El miedo es el punto clave. Podés perder peso, pero el temor sigue latiendo.
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En el miedo influye una falsa promesa sobre la “magia” del peso: “Cuando llegue a un número determinado de kilos seré feliz y todos mi problemas se solucionarán”. Esto no es así.
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El miedo a perder el control del peso y a subir kilos sin parar, lleva a medidas de restricción de alimentos y de actividad física que no son saludables.
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Cuando familiares y amig@s elogian tu pérdida de peso, esos comentarios refuerzan tu conducta para adelgazar y alimentan tu miedo a engordar.
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La desnutrición es una consecuencia de privarse de alimentos. Ese estado lleva a tener deterioro cognitivo y a un estado depresivo.
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En el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), es necesario desmoronar mitos sobre los alimentos que engordan.
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El miedo a engordar y los aspectos nutricionales deben ser abordados por un equipo de profesionales especializados en TCA.
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