Si el afuera se detuvo, ¿qué nos queda?

Extraños momentos estamos transitando hace algunos días.

Frente a esto, los profesionales de la salud y, en particular, los que trabajamos en la salud mental, nos vemos obligados a reflexionar acerca de las circunstancias que estamos viviendo y que nos atraviesan a todos: pacientes, familias, profesionales, comunidad.

Tod@s vivimos momentos de angustia, de incertidumbre, donde la realidad se ha detenido, la cotidianeidad dejó de existir para dar paso a un tiempo extraño, «un tiempo sin tiempo”, un tiempo que no podemos definir. El tiempo siempre va ligado a la realidad, a lo cotidiano; entonces, cuando esa realidad se detiene, ¿qué queda?, nos preguntamos.

Son momentos en que tal vez, destaca lo personal, lo íntimo, donde el afuera deja de pertenecernos para que adquiera dimensión un adentro que a veces no queremos escuchar.

Bajo estas circunstancias las personas con mayores dificultades psíquicas o que están atravesando procesos de tratamiento psiquiátricos, son las más vulnerables o más frágiles a la hora de afrontar esta coyuntura.

Pero esta es una coyuntura y una realidad que nos interpela y nos cuestiona a tod@s.

Y en estas circunstancias es cuando debemos apelar a la creatividad, a la fortaleza y, a pesar de estar aislados socialmente, es cuando podemos  y debemos encontrar modos de seguir comunicad@s.

Es ahora el momento donde la palabra hablada o escrita resulta esencial. Es ahora cuando la palabra adquiere una dimensión enorme, única, trascendental.

Necesitamos hablar y, en ocasiones, hablar cien veces sobre lo mismo para procesar lo que estamos viviendo. Nuestra vida cambió, el peligro es invisible, estamos detenidos. ¿Entonces?

Hoy más que nunca se visualiza nuestra condición de seres humanos, hechos, construidos sobre el lenguaje. Seres que utilizamos la palabra para contener, tranquilizar, para dar un sentido a esta realidad que se ha caído y a la crisis humanitaria a la que estamos asistiendo.

Dar información y dar afecto es hoy esencial. También lo es dar sentido.

El aislamiento social, espacial, nos obliga a estar más conectad@s, unid@s y comunicad@s que nunca.

Frente a todo lo que parecía importante y ya no lo es, hoy tenemos la posibilidad de expresarnos a través de la palabra para acompañarnos, para comprometernos, para alentarnos, contenernos, darnos aliento y esperanza.

La naturaleza descansa en estos tiempos. Nosotros no. Estamos obligados a mantenernos unidos, a mantenernos comprometidos. A repensarnos y a pensar  en el presente y en lo que viene.  A estar atentos, a colaborar con el otro. Ahí estamos querid@s pacientes, queridas familias, querida comunidad. Ahí estaremos…

Lic. Florencia Pereyra
Integrante Equipo Psicología
Psiclo

 

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