Depresión

¿Se puede superar si te “ponés las pilas”?

La depresión es un problema del ánimo que se caracteriza, entre otros aspectos, por perder las ganas de hacer muchas cosas, incluso, las que le atraen y gustan a la persona que no está bien.

En el Día Mundial de Concientización sobre la Depresión, remarcamos que cuando una persona está deprimida, no se trata tan sólo de tristeza y tampoco es un problema que se supere con fuerza de voluntad.

¿Cómo se relaciona con la alimentación?

La falta de apetito (anorexia) junto con el insomnio son síntomas típicos del estado de depresión, y se manifiestan con apatía y tristeza.

Pero, ¿le prestamos atención al hecho de no querer comer? No. Antes era una señal que preocupaba; hoy, en cambio, es aceptable y para much@s hasta deseable.

En la consulta, es normal que algun@s pacientes hablen de su tristeza, de la falta de energía y de interés, de los problemas para dormir, pero no mencionan su rechazo por la comida.

Y, cuando comienzan un tratamiento, piden que no les aumente el apetito.

Existe *otra cara de la moneda de la depresión en relación a los alimentos*: estados en los que la alteración del humor va de la mano de un exceso en la ingesta.

En estos casos, es común que las personas piensen que su tendencia a comer se debe a debilidades personales, como la falta de voluntad para controlar el apetito.

Es claro: en nuestra sociedad tomamos la hiperingesta como un problema de voluntad y control propio, y no como posible síntoma de depresión.

L@s pacientes suelen sentir vergüenza y baja autoestima, se van aislando, quieren ocultarse y todo esto empeora el cuadro.

Desde Psiclo, proponemos reflexionar sobre lo extraño que resulta considerar que tengamos bienestar alimenticio, que sintamos apetito.

Por el contrario, la cultura aplaude las figuras flacas y esbeltas, aunque eso  implique comer poco y muy controlado.

Estar flac@ o gord@, en muchos casos, no es un problema de voluntad ni de habilidades para manejar el propio peso.

La salud nutricional, el peso, el cuerpo y, por lo tanto, el estado anímico, se hallan determinadas por muchos factores sociales, familiares, y biológicos.

Es necesario que enfoquemos de otro modo ese malestar para vivir bien.

Cuando la salida no está a la vista, es porque el abordaje es interdisciplinario y especializado en trastornos de la conducta alimentaria.

Generamos cambios junto a l@s pacientes

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