Mesa servida con platos, vasos y cubiertos para varios comensales

La frustración de no encajar

La industria de la moda desconoce que el talle promedio de la población argentina es large, de acuerdo con un censo de medidas que viene realizando la sección textiles del Inti.

Por lo tanto, el ideal de belleza 90-60-90 no tiene lugar entre la mayoría de las mujeres del país y no es extraño que la tricampeona sudamericana en lanzamiento de martillo, Jennifer Dahlgren,  se haya frustrado cuando fue a comprar un vestido y el más grande de la tienda no le cerraba en la espalda. “Es muy difícil tener una autoestima sana cuando la sociedad te marca todo el tiempo, de diferentes formas, que no encajás”, expresó la atleta olímpica.

Jennifer compartió su dolor en Instagram, de inmediato la historia se viralizó y habilitó a que muchas mujeres expresaran la misma sensación y comentaran lo difícil que es sentirse bien y sanas en una cultura que les señala permanentemente que están fuera de los parámetros ideales.

El problema no es la estética, sino la consecuencia de sus mandatos: el 83% de l@s argentin@s considera que debe hacer dieta y esto es una de las puertas de entrada a la anorexia y la bulimia.

Cuando estos trastornos de la conducta alimentaria se instalan, tienen consecuencias en la salud física y mental.

Una forma de sentir que “encajamos” será cuando el Estado tome las riendas en este tema y establezca una ley nacional de talles que exija a la marcas de indumentaria tener entre ocho a diez talles disponibles en cada colección.

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